Recientemente estuvimos trabajando con "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" (capítulo XXII) de Miguel de Cervantes Saavedra. Nuestro trabajo consistía en escribir una versión sobre ese capítulo donde los delirios de don Quijote pudieran ser reales y que éste se encuentre con Amadís de Gaula, un héroe de ficción.
Acá ofrecemos algunos de nuestros trabajos:
• "(...) Durante la apedreada de los galeotes a don Quijote, éste, comenzó a suplicar que aparezca Adamís de Gaula, repitiendo muchas veces seguidas, "Preséntate oh querido Amadís, para dar cuenta que esto no es una locura". Luego de tanta insistencia, ocurre un resplandor en el cielo, como si fuera un relámpago anunciando una tormenta, y detrás de una pared de nubes, comienza a divisarse la figura del poderoso Amadís de Gaula.
Unos segundos más tarde, un hombre, vestido con una armadura, reluciente, de plata, y como estandarte un gran escudo dorado, alza un grito al cielo elevando su espada, ordenando que dejen en paz a don Quijote.
Rápidamente, los galeotes dejan de atacar a don Quijote y éste, atónito y sorprendido ante la aparición de su ídolo, comienza a darle las gracias una y otra vez, repitiendo sin parar, que por fin se demostró que no estaba loco, mientas tanto, Sancho estaba sin palabras casi boquiabierto.
Finalmente, Amadís le ordena a don Quijote seguir con su misión, que tenía como caballero y nunca resignar sus principios. Luego obliga a los galeotes a pedirle disculpas a don Quijote en nombre de su esposa y le agradece a Sancho, por cuidarlo y no juzgarlo como un loco, en este tiempo. Antes de despedirse, don Quijote, le hace un juramento secreto al poderoso Amadís y éste último, desaparece detrás de una pared de humo fantásticamente (...)"
Martín Pestarino.
• [...] Sancho se puso tras su asno, y con él se defendía de la nube y pedrisco que sobre entrambos llovía. [...]
Entonces se escuchó:
-¡¿Qué es lo que está pasando aquí?!
Don Quijote levantó su mirada y reconoció, boquiabierto al caballero Amadís de Gaula, que, montado en su caballo iba directo al comisario para preguntarle:
-¿Qué es lo que pasa aquí?, ¿por qué deja que estos galeotes se tomen la libertad de apedrear a un caballero?. ¿Es que no se encuentran, justamente privados de ella?
-Disculpe, caballero, pero el hombre que señala creó el exalto que tienen ahora los galeotes, y no puedo controlarlos- decía el comisario.
Mientras tanto, don Quijote, aún con la boca abierta hasta el piso, se levantaba deseoso de ir a atestiguar. Sancho, por su parte seguía a su amo con los ojos como platos. Quijote contó su historia, nombrando su meta, y hasta a Dulcinea, y también la situación que había vivido en ese momento. Para confirmarla, Amadís preguntó al comisario qué habían hecho aquellos hombres para tener que cumplir tal pena.
-No permitiría nunca, yo de ser usted- decía Amadís -esta injusticia contra hombres de voluntad dada por Dios. Pero aún así, creo que es necesario que estos hombres muestren voluntad de disculpas para no tener problemas en el Cielo.
Sancho, atónito, no podía creer que vivía nuevamente la situación y observaba ansioso cómo volvían a apedrar al caballero, después de la respuesta del comisario:
-La voluntad del Rey es la que se hará, ninguna otra sino ésa.
Laura Castillo.
¡Esperamos que les gusten!
Hasta la próxima entrada!!
Quinto ADM.
Quinto ADM.